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La bici de La Razón, rozando el timo

1 abril, 2010
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Sí, lo confieso, he sido uno de los tontos que ha picado con la bici de La Razón.
Empiezo así el post porque una de dos, o somos tontos los que hemos hecho la promoción o La Razón nos toma por tontos.

Os pondré en antecedentes.
Hace cosa de dos meses, en el periódico La Razón anuncian una nueva promoción en la que si reunías 25 cupones y pagabas unos 15 euros te daban una bicicleta. Haciendo cálculos y sumando el precio de comprar 25 periódicos más los 15 euros, al final salía todo por 45 euros más o menos.
Vi que era un buen precio y me lancé a coleccionar los cupones.

Obviamente no me esperaba gran cosa. Investigando en Carrefour, el Corte Inglés y demás, no encontraba bicis similares por menos de 90-100 euros, así que ya me hacía a la idea de que la bici sería muy floja.

Pero la chapuza que me he encontrado no tiene nombre.

Lo primero de todo es que la bici viene desmontada (normal ya que si no a ver como la guardan en los kioscos), pero las instrucciones de montaje son de lo peor que he leído en mucho tiempo. El proceso está muy mal explicado, saltándose pasos que tienes que averiguar tu mismo. Yo tengo suerte porque mis dos hermanos tienen bicicletas y las han montado y desmontado en multitud de ocasiones, si no me hubiera costado montarla mucho más de lo que nos costó.

Una vez montada, y no entera porque había una pieza que no entraba ni a martillazos, vinieron más problemas.
La bici es de una calidad pésima.
Tornillos que has apretado a tope hace cinco minutos ya están sueltos casi sin hacer presión en su zona. El freno que viene en la rueda trasera (de tambor) es malo a rabiar, para que frene bien hay que hacer muchísima fuerza, así que fuimos a ajustarlo, pero al hacer fuerza en las piezas que lo sujetan, se doblaban (lo mismo nos pasó con las del freno delantero por cierto). Después de intentar poner a punto el freno trasero se fastidió y se quedaba pinzado, con lo que podías frenar pero el freno no volvía a la posición inicial.
La rueda trasera rozaba con algo, hemos estado mirándola entre mis hermanos y mi padre ayer y hoy y no hemos podido averiguar donde roza, tiene que ser en el mismo eje, cosa que ya no podemos tocar nosotros. Con lo que tenemos una rueda que no va fina y se frena sola, y encima su freno no funciona.

Podréis pensar que a lo mejor hemos sido muy brutos con la bici, pero nada más lejos de la realidad. Mi hermano mediano tiene una bici del estilo aunque más antigua y la ha montado, desmontado, cambiado piezas, arreglado, etc… O sea que sabe lo que se hace. Y desde el primer minuto ya empezó a quejarse de la chapuza.

Si has tenido la mala suerte de haber picado en esta promoción que como digo en el post, roza la estafa, te recomiendo varias cosas.

Lo primero que te pases por un taller de bicicletas y que un profesional le haga una puesta a punto. Intuyo que si lo hace bien no será barato porque habría que cambiar muchas piezas que son literalmente basura.
Lo segundo, que lo mejor que puedes hacer es vender la bici por si a alguien le puede interesar las piezas que pueda traer.
Y lo tercero, que si al final la utilizas sin pasar por un taller de bicis, que tengas muchísimo cuidado, yo no me fiaría ni un pelo de la bici, en cualquier momento te puede dar un susto, desmontarse o romperse una pieza y tener un accidente.

Y ya que estamos, desde aquí un saludo a la gente de promociones de La Razón. Más que un saludo una despedida, puesto que jamás voy a picar en otra de sus promociones porque:

Si me engañas, la primera vez es culpa tuya. Si me engañas por segunda vez, es culpa mía.

La hipocresía y vivir de las rentas

19 enero, 2010

cabreo

Anoche estaba viendo el Hormiguero, como siempre. Es un programa que me gusta, a pesar de que Pablo Motos sea el tío más egocéntrico y sin gracia de la tele. Me gustan casi todos sus colaboradores (aunque a Jandro no lo soporto por ejemplo) y gracias a ellos veo el programa.
El caso es que anoche volvió a salir el llamado “diablo sobre ruedas”, cuyo nombre real es Toño.
Para quien no lo sepa, Toño es un chico discapacitado que va en silla de ruedas, que sale de vez en cuando a hacer un pequeño monólogo en el programa.

A mi no me hace nada de gracia, me parece que está ahí por otros motivos, pero ninguno por lo gracioso o no que pueda ser. El caso es que se me ocurre poner en Twitter la siguiente frase:

“Seamos sinceros, el chico de la silla de ruedas del Hormiguero NO es nada gracioso”.

Viendo la cantidad de retweets que me llegaron me hizo ver que no era el único que pensaba lo mismo, lo que pasa es que hay cierto “miedo” a decir algo negativo sobre alguien con discapacidad.
Y yo no tengo nada en contra de Toño, simplemente es una persona que no me hace nada de gracia, su condición física no me afecta en cuanto a la valoración humorística que tenga de él.

Todo esto me hizo pensar, lo del “miedo” a decir las cosas y el peloteo que hay totalmente injustificado en internet.

Me explicaré mejor.

No me es extraño ver en portada de Bitácoras artículos de posts con centenas de votos, posts que cuando entro a leer no son nada del otro mundo o son auténticas chorradas. Pero tienen muchísimos votos por inercia, o porque nadie se atreve a decir ciertas cosas.
Me fastidia ver a blogs o a personas en lo más alto de la “élite” bloguera o podcastfera española viviendo de rentas.
Sí, lo repito, me fastidia muchísimo ver a gente que en su momento serían brillantes, cómo son alabados escriban lo que escriban o graben lo que graben. Da lo mismo si acaban de escribir otra genialidad o se nota que han parido el post en cinco minutos por cumplir. Todo son alabanzas, todo son chupadas de miembro sin ninguna vergüenza.

Habrá quien piense que soy un maldito envidioso y se estará equivocando totalmente.
Por supuesto que me gustaría tener centenas de votos y Bitácoras, Menéame (bueno, en Menéame no tanto), Apezz o cualquier medidor de ego, a quién no. Sería un completo hipócrita si dijera que los votos me la sudan. Sería un mentiroso total cuando no tengo uno, sino dos botones de Bitácoras en mis posts.

A donde quiero ir a parar con todo esto es, tanto a llevar a reflexión a la gente que ríe todas las gracias de una persona por su condición física, como a los que ensalzan y aplauden cualquier cosa que alguien diga sin mirar si es bueno o no.

Por mi parte jamás me veréis haciendo algo así, si algo me gusta de verdad soy el primero en alabar, pero si no me convence o directamente no me gusta, o lo digo o al menos no soy hipócrita y sigo la corriente para quedar bien.

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Imagen cortesía de Nena Mounstruo con licencia Creative Commons.

Cabreo

15 diciembre, 2009

cabreo

(Actualización al final de la entrada)

Emulando a Rafa Osuna, que estará pasando por algo similar puesto que ambos lo estamos sufriendo, ayer tuve un cabreo importante. Los que me seguís por Twitter, que sois la gran mayoría sabréis de qué va.

El caso es que el Miércoles de la semana pasada me compré el Kindle de Amazon, un lector de ebooks.
Desde la propia web me decían que la entrega estaba prevista para el Viernes, aun así pensé que traer el aparato desde Estados Unidos a Valencia en día y medio era una proeza, por lo que me hice a la idea de que lo tendría para el Lunes.

A pesar de ello, estuve atento al servicio de tracking, tanto por la web de Amazon como por la de UPS, y tal y como ponía, el día 11, Viernes, a las 6 de la mañana, mi Kindle llegó a Valencia.
Claro, por mucho que me hiciera a la idea de que lo tendría para el Lunes, veo que está tan temprano en mi misma ciudad que me hice ilusiones. Tonto de mí.

Una vez llegado a Valencia, empezó a pasar revisiones de aduanas, todas bien, la fecha de entrega seguía marcando para el mismo día 11, cuando de repente, a eso de las 14:35 cambia la fecha de llegada y la marca para el Lunes, argumentando una “excepción”.
Llamo a UPS y entre ellos y los de aduanas me explican que a veces ocurre y que debido a esa excepción ya no entra en el reparto de ese día, así que tendría que esperar al Lunes.
Pregunté a la chica de aduanas si era posible que fuera a recogerlo yo mismo en persona y después de consultarlo un rato me dice que podría ser posible, pero que es un proceso complicado porque hay que detener muchos pasos, que si realmente me era urgente.
Lo pensé bien y realmente no me urgía, era más la rabia de saber que el paquete estaba a unos pocos kilómetros de mi casa y no poder tenerlo hasta pasados dos días, pero bueno, le dije que no pasaba nada.

Total, que llega el Lunes y sigo el tracking de nuevo, y me fijo en que han quitado la fecha de entrega, ahora la fecha que me marca es la de llegada a Valencia.
Así que sobre las 10 de la mañana vuelvo a llamar a UPS y me informa la chica, muy amable, que no haga caso a esa fecha, que como es un paquete express está ya en el reparto y me llegará a lo largo del día, pero debido al mal tiempo que a lo mejor es por la tarde en vez de por la mañana.

Me despreocupo y sigo a lo mío, y cual es mi sorpresa al volver a mirar el tracking por la tarde que la fecha de entrega vuelve a aparecer pero me marca para el Martes.
Con un cabreo considerable vuelvo a llamar a UPS para pedir explicaciones. Me dicen que por algún motivo no ha entrado en el reparto de esa mañana y por eso me llegará un día más tarde. Le explico a la chica que me atiende que esa misma mañana me habían dicho que el paquete me iba a llegar ese día y me dice que va a avisar a los del reparto para que me llamen, que en una hora como muy tarde me llamarían, aunque tardarían menos, del orden de 15 minutos.
Pues ni 15 minutos ni una hora, al cabo de hora y media sin saber nada de nadie de UPS vuelvo a llamar, me atiende otra chica a la que le explico el problema y me dice que se han intentado poner en contacto conmigo pero no han podido (¿?) y que el problema ha estado en la aduana, que hasta las tres de la tarde no ha soltado el paquete. Indignado le digo que esa misma mañana otra chica de UPS me dijo que el paquete estaba en el envío pero no sabe decirme mucho más.

Intento pedir algún tipo de explicación pero echa la culpa a los de aduanas y me comenta que al ser un paquete express, me asegura totalmente que como muy tarde me tiene que llegar el Martes a las 10:30 de la mañana.
El cabreo que llevaba era importante pero al asegurarme eso le dije que bien, que eso esperaba o tendré que empezar a pedir reclamaciones.

Esta ha sido mi odisea de ayer, algunos ya la sufristeis por Twitter y me preguntasteis qué tal me iba, os lo agradezco desde aquí. Para cuando leáis esto en teoría debería tener el Kindle en mis manos de una vez por todas, ya veremos, sino tendré que escribir otro post titulado “Cabreo II”.

Y para terminar, me quedo con la siguiente reflexión: Un pedido que hice el Miércoles, que salía desde Estados Unidos, tardó día y medio en llegar a mi ciudad, y por el momento lleva cuatro días en llegar de donde quiera que esté en mi ciudad a mi casa. Indignante.

¿Habéis tenido alguna experiencia similar? ¡Compartidla con los demás!

Imagen cortesía de alphadesigner con licencia Creative Commons.

Actualizado: El Kindle por fin me ha llegado, 5 minutos antes de la hora tope que me dijeron ayer. Al final se han portado bien. Voy a trastear con él a tope y ya veréis una extensa review esta semana.