No se si os ha pasado a vosotros a alguna vez, pero a mi me está pasando cada vez más.

Me refiero a pillarles manía a ciertas personas o personajes que tiempo atrás me encantaban. Voy a poner ejemplos para explicarme mejor.
Empiezo con el personaje de Aída. En la serie 7 Vidas me encantaba, era un personaje secundario robaescenas. Salía el tiempo justo en cada episodio y era de lo más gracioso junto al personaje de Javier Cámara.
Pero luego le dan una serie para ella sola y empezó a no gustarme y ya no me hacía nada de gracia.
Otro ejemplo más internacional. Joey Tribbiani era uno de los personajes que más me gustaban de Friends. No tenía más protagonismo que otros pero siempre que salía era para regalarnos algún momento mítico.
Pues es darle una serie para él solo y parece que la gracia e inocencia que le caracterizaba se la dejó en Friends.
Carlos Latre, un genio imitando a otras personas, tiene un don natural innegable. En Crónicas Marcianas siempre que aparecía era lo mejor del programa. Cuando acabó le dieron un programa para él solo, Latrelevisión si no recuerdo mal, se hacía muy pesado. Por algo fue un fracaso.
Lo mismo con Risto Mejide, en las últimas ediciones de Operación Triunfo era lo mejor del programa, porque reconozcámoslo, no pueden pretender sacar 10 artistas nuevos cada pocos meses, es insostenible. El caso es que buena parte de la audiencia veía el programa para ver sus rajadas, y le dan un programa para él solo y se le queda totalmente grande. Se le ve perdido totalmente.
Para terminar, a mi parecer le pasa lo mismo a Jordi Evolé, más conocido como “el follonero”. Cuando salía en Buenafuente interrumpiendo, aunque fuera casi siempre lo mismo, era hilarante. Cada vez salía con una cosa y era de lo mejor. Ahora, con su programa Salvados, me parece un tío que va de listillo intentando ridiculizar muchas veces a los demás o incluso a los medios. Para mí ha perdido lo que le hacía algo fresco y original.
No tiene de malo ser un personaje secundario, sea una persona real o de una serie. Supongo que será porque la ambición de ser el protagonista absoluto les ciega o que ven el rol de secundario como algo peyorativo.
Aunque quizá simplemente sea que soy demasiado maniático.

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