Segunda entrada dedicada a hablar de los primeros capítulos de series que estoy viendo, en este caso para hablar de una de las grandes.
Realmente no es la primera vez que voy a ver la serie, hace unos cuantos meses me la vi del tirón en un par de semanas. Me pareció tan brutal que me prometí volver a verla con más calma, saboreando cada episodio de nuevo. Y es justamente lo que volví a hacer anoche.

Battlestar Galactica es un remake de una serie con el mismo nombre de finales de la década de los 70 y principios de los 80, que tenía (y sigue teniendo) una base de fans bastante importante.
En el año 2003, Ronald D. Moore y Glen A. Larson deciden reimaginar la serie de los 70, cambiando la historia y algunos personajes y consiguen grabar un piloto de tres horas de duración, conocido como “la miniserie“.
El piloto parece gustar y consiguen el visto bueno para desarrollar la serie, que en total durará cuatro temporadas, habiendo acabado en Marzo de este mismo año.

A partir de aquí aparecerán leves spoilers sobre la miniserie.

El argumento inicial nos muestra a la civilización humana, que años atrás creó unos robots llamados Cylons. Con el paso del tiempo estos robots adquirieron conciencia propia y terminaron por revelarse contra sus creadores, causando una gran guerra.
Después de muchas batallas llegan a un acuerdo, los Cylons podrán irse y vivir a su libre albedrío en otro planeta.
Durante el periodo de paz, acuerdan reunirse una vez al año los representantes de ambas razas. Los humanos siempre acuden a la cita, sin embargo los Cylons nunca aparecen.

Precisamente la miniserie comienza con una de esas reuniones anuales, como siempre un delegado de la humanidad se presenta, pero esta vez, y ante su sorpresa, sí que acuden los Cylons. No solo eso sino que acude una representante de los Cylons con apariencia humana. Al poco rato de aparecer en la sala de la reunión, una gran nave Cylon destruye la nave donde se encuentran ambos delegados, provocando así la segunda gran guerra entre humanos y robots.

Mientras tanto, nos situamos en Galactica, una de las naves de guerra más potentes de la humanidad. Creyendo que estarán en paz para siempre, la nave ya no es lo que era, siendo más un museo y tienda de recuerdos que otra cosa. Además, el comandante, Adama (Edward James Olmos) se jubila justo ese día.
Por ese motivo tan especial, su hijo Lee (Jamie Bamber), uno de los mejores pilotos de la flota, regresa a la nave para la despedida de su padre. Allí se reencuentra también con la teniente Kara Thrace, más conocida como Starbuck (Katee Sackhoff), ex-novia de su hermano, que falleció en un accidente pilotando una nave, y del que culpa a su padre.
Además, la secretaria de educación (Mary McDonnell) acude también a la nave, y debido a ese viaje su destino cambiará para siempre.

Y por último nos vamos a Caprica, uno de los mayores planetas de la humanidad, donde conocemos a Gaius Baltar (James Callis), que será engañado por una misteriosa mujer (Tricia Helfer) que pretende destruir el planeta.

Con todos estos personajes en juego, la serie avanza tocando muchos temas, y no centrándose en la ciencia ficción y en las batallas. Desde la discriminación, el racismo, amor, traición, intriga.. no deja un tema sin tocar.
Esta serie es mi segunda preferida de todos los tiempos, sólo superada por Lost, de la que tocará hablar algún día.
No hay ninguna excusa para no verla, os aseguro que no os defraudará.

So say we all!

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