Este título tan enigmático viene por las reacciones que vi por la twittersfera la noche del domingo pasado coincidiendo con el estreno en Telecirco de Gran Hermano 11.

Es curioso lo de este programa, todo el mundo reniega de él, dice que es basura y sin embargo llevamos once ediciones. Si lo que la gente dijera fuera cierto haría años que no veríamos más ediciones.
Twitter se llenó de gente comentando el programa, criticando a los nuevos concursantes, describiéndolos, transcribiendo las frases que decían etc…
Muchos de esos tweets reconociendo que el programa es una basura, pero aun así viéndolo.

Personalmente, me da vergüenza ajena que llevemos once ediciones de ese programa en nuestro país.
Reconozco que vi los dos primeros, el tercero lo medio vi y a partir de ahí lo dejé de ver por completo.
Anoche no le dediqué ni un segundo. Y no, no me creo más guay que nadie por no verlo, esto no va de eso.
Toda esa gente que anoche se dedicaba a verlo “pero sólo para ver quién entra y criticarlos” son los que consiguen que el programa tenga una audiencia bastante decente y se sigan haciendo más y más ediciones.

Recuerdo que en los primeros años la Milá lo definía como un experimento sociológico, decía que estaba fascinada con el formato, espero que no siga defendiéndolo así porque sería para que se le cayera la cara de vergüenza. Es una auténtica pasarela de freaks, gente que busca la fama de forma rápida y cuya máxima aspiración es o posar para la Interviu o darse una ronda por las televisiones aireando los secretos y los malos rollos de la casa o peor aun, ambas cosas.
De hecho anoche leí en twitter que una de las chicas decía que entrar en la casa era un sueño para ella.. ¿hasta dónde hemos llegado?

Es muy fácil quejarse de la telebasura, pero al ver los índices de audiencia resulta ser una queja hipócrita.
Lo criticable no es la telebasura, sino los espectadores basura, de ahí lo de “tenemos lo que nos merecemos”.

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