Ayer en internet no se hablaba de otra cosa, la famosa reunión de la ministra con algunos bloggers para hablar y debatir (o eso pensaban ellos) sobre el polémico anteproyecto de ley.
Al principio me soprendió bastante ver los nombres de los invitados, pensando que cómo se habían autoproclamado los representantes de internet en España, pero fueron aclarando en el día de ayer que fueron llamados directamente desde el ministerio.

Total, que llega la hora de la reunión, y empiezo a leer por Twitter retweets suyos, estaban en la reunión con la ministra y tuiteando a la vez para contarnos todo, incluso con fotos.
La gente parecía estar muy emocionada de sentirse en mitad de esa conversación pero a mi me pareció una falta de respeto enorme.
A ver señores, se puede ser todo lo moderno y 2.0 que queráis, pero en una reunión seria, ya sea con un ministro o con la comunidad de vecinos, es una falta total de respeto el estar todo el rato dándole al teléfono móvil. Se mire por donde se mire.
A mi personalmente me daba igual no saber nada en ese momento y leerlo después.

Luego, la engañufla de la ministra, que a la media hora de reunión se marchaba a inaugurar un museo, dejando el marrón a otros. Otra falta de respeto como una catedral. Además es que según comentaron los invitados a la salida de la reunión, en ningún momento se dijo que se fuera a cambiar nada. ¿Entonces para qué los invitaron, para restregárselo por la cara?

Lo mejor estaba aun por llegar, otra vez gracias a Twitter me entero de que en el Gobierno dicen que nadie sabía nada de esto, y tiene que pronunciarse el mismísimo Presidente para calmar los ánimos y decir que no van a cerrar ninguna web o blog. Ya, y en mi casa no saben como me llamo no te jode…
Han dado marcha atrás pero ya veremos por dónde nos salen.

Luego por la noche veo a Gabilondo en las noticias hablando sobre el tema, diciendo que van a dar marcha atrás, pero que no puede ser “el todo gratis”.
Señor Gabilondo, no queremos “el todo gratis”, yo quiero que los artistas reciban lo que se merecen por su trabajo. Lo que no quiero es que nos cobren 15 euros por un disco, cuando probablemente de las doce o trece canciones que tenga me gusten dos. No puede ser que sea tan caro. Aquí hay alguien que está ganando muchísimo dinero a costa nuestra.
La solución no está en nombrar un comité de sabios que vayan cerrando webs o blogs a su antojo. Hay que buscar nuevo modelos de negocio, y no todo lo que está en internet es malo.
Sin ir más lejos, el disco más vendido del año pasado (en versión MP3) fue uno de Nine Inch Nails, con licencia Creative Commons, que el propio grupo ofrecía GRATIS en su web. Y aun así fue el que más copias vendió.

No pedimos que sea todo gratis, pedimos sentido común, que no se enriquezcan los cuatro amiguetes que viven de las rentas. Pedimos que se nos escuche y que no se nos invite para simplemente mirar.
Claro que, como he dicho alguna vez, soñar es gratis (por ahora).

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