cabreo

Anoche estaba viendo el Hormiguero, como siempre. Es un programa que me gusta, a pesar de que Pablo Motos sea el tío más egocéntrico y sin gracia de la tele. Me gustan casi todos sus colaboradores (aunque a Jandro no lo soporto por ejemplo) y gracias a ellos veo el programa.
El caso es que anoche volvió a salir el llamado “diablo sobre ruedas”, cuyo nombre real es Toño.
Para quien no lo sepa, Toño es un chico discapacitado que va en silla de ruedas, que sale de vez en cuando a hacer un pequeño monólogo en el programa.

A mi no me hace nada de gracia, me parece que está ahí por otros motivos, pero ninguno por lo gracioso o no que pueda ser. El caso es que se me ocurre poner en Twitter la siguiente frase:

“Seamos sinceros, el chico de la silla de ruedas del Hormiguero NO es nada gracioso”.

Viendo la cantidad de retweets que me llegaron me hizo ver que no era el único que pensaba lo mismo, lo que pasa es que hay cierto “miedo” a decir algo negativo sobre alguien con discapacidad.
Y yo no tengo nada en contra de Toño, simplemente es una persona que no me hace nada de gracia, su condición física no me afecta en cuanto a la valoración humorística que tenga de él.

Todo esto me hizo pensar, lo del “miedo” a decir las cosas y el peloteo que hay totalmente injustificado en internet.

Me explicaré mejor.

No me es extraño ver en portada de Bitácoras artículos de posts con centenas de votos, posts que cuando entro a leer no son nada del otro mundo o son auténticas chorradas. Pero tienen muchísimos votos por inercia, o porque nadie se atreve a decir ciertas cosas.
Me fastidia ver a blogs o a personas en lo más alto de la “élite” bloguera o podcastfera española viviendo de rentas.
Sí, lo repito, me fastidia muchísimo ver a gente que en su momento serían brillantes, cómo son alabados escriban lo que escriban o graben lo que graben. Da lo mismo si acaban de escribir otra genialidad o se nota que han parido el post en cinco minutos por cumplir. Todo son alabanzas, todo son chupadas de miembro sin ninguna vergüenza.

Habrá quien piense que soy un maldito envidioso y se estará equivocando totalmente.
Por supuesto que me gustaría tener centenas de votos y Bitácoras, Menéame (bueno, en Menéame no tanto), Apezz o cualquier medidor de ego, a quién no. Sería un completo hipócrita si dijera que los votos me la sudan. Sería un mentiroso total cuando no tengo uno, sino dos botones de Bitácoras en mis posts.

A donde quiero ir a parar con todo esto es, tanto a llevar a reflexión a la gente que ríe todas las gracias de una persona por su condición física, como a los que ensalzan y aplauden cualquier cosa que alguien diga sin mirar si es bueno o no.

Por mi parte jamás me veréis haciendo algo así, si algo me gusta de verdad soy el primero en alabar, pero si no me convence o directamente no me gusta, o lo digo o al menos no soy hipócrita y sigo la corriente para quedar bien.

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Imagen cortesía de Nena Mounstruo con licencia Creative Commons.

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