¿Cuanto nos gusta escuchar o leer halagos verdad? Nos da igual si nos los dice un amigo, un conocido o alguien del que no sabíamos de su existencia hasta que nos lo dice, nos encanta venga de quien venga.
Si encima tenemos un blog y los halagos son hacia él, el ego se nos pone a una altura que ni el Everest.

Es fácil verse abrumado si de repente una semana da la casualidad de que se consigue llegar a portada en Bitácoras o en Menéame por ejemplo. Los halagos suelen llegar en forma de comentarios y de visitas y claro, el ver que que las visitas se multiplican de un día para otro y encima vienen acompañadas de buenas palabras hace que se pueda perder un poco el norte.

¿A qué viene todo esto?
Os lo explicaré, últimamente la verdad es que al blog no le está yendo mal, las visitas crecen, me felicitan por él tanto en persona como en Twitter o en el mismo blog, etc…
Como a cualquier persona le pasaría, la verdad es que me emociono y pienso que la cosa está funcionando muy bien.
Pero claro, es demasiado fácil, y peligroso, caer en ese juego.
Peligroso porque podemos llegar a pensar que somos importantes cuando en realidad somos una ínfima parte de la blogosfera, ya no mundial, sino española.

El problema no está en los que nos halagan, para nada. Yo lo hago cuando algo me gusta y me encanta escucharlos o leerlos ¡cómo no! El problema está en creérselo demasiado. Y por lo que estoy viendo estos días es una tentación en la que se puede caer muy fácilmente y sin darse cuenta.

No os estoy diciendo que os calléis si mi blog o cualquier otra cosa os gusta, pero también es bueno leer alguna crítica (constructiva) que nos aferre al suelo y no nos haga volar y pensar que somos la nueva sensación de internet. Que conste que no digo que yo me lo crea (faltaría más), estoy hablando en general.

Antes decía que es peligroso caer en ese juego, pero ¿por qué?
Pues me refiero a que no es raro ver a gente, sobre todo en Twitter que ves que sólo contestan a otros bloggers/podcasters de su “misma categoría”. No hay cosa que más rabia me de.
A mi me ha pasado, seguiré con mi política de no dar nombres como hice con los podcasts, pero me ha pasado el leer a alguno de estos twitters preguntar algo, responderle yo y una o dos personas más, y él sólo responder al “famoso”. Y no me ha pasado una, sino dos o tres veces. Entiendo que si te responden 30 personas no contestes a las 30, pero si te responden dos o tres es muy feo ningunear a alguien.

Yo con este tema estoy muy tranquilo, sé que es mejor nunca decir nunca, pero sé que eso nunca me va a pasar. No va conmigo, es como soy. No voy a cambiar porque mi blog se haga más o menos conocido. Que ojalá que se haga súper conocido y famoso, pero no hará que yo cambie como persona ni mi relación con los demás.

Y si alguna vez me pasa, espero que haya alguien ahí que me diga que me estoy comportando como un idiota, de verad que lo agradeceré. Una pena que no se lo digan a otros.

Imagen cortesía de yeah buddy! con licencia Creative Commons.


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