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Llevo utilizando intensamente Facebook Ofertas desde que se lanzó la semana pasada, los que seáis amigos míos en Facebook habréis visto que los de Starbucks ya me han invitado a un gran número de cafés (y aun tengo 21 días para seguir recuperando todo el gasto que he hecho con ellos).
Por cierto, si no sabéis de qué va eso de Facebook Ofertas os podéis enterar de ello en este post de la semana pasada.

El caso es que de tanto usarlo al final acaban pasándome cosas graciosas o curiosas.

Por ejemplo, en Starbucks nadie parece aclararse con lo que incluye la oferta.

En el primero al que fui me dijeron que la bebida era un Café Latte. Al día siguiente en otro que podía ser cualquier bebida Espresso. En el de La Maquinista a mi hermano le dejaron pedirse un Frapuccino si pagaba la diferencia (40 céntimos). Alguna vez me han dado gratis un Chai Tea Latte pero sin embargo ayer a @eva_rodri le dijeron que ese no entraba en la oferta

En unos te escrutan la pantalla del móvil minuciosamente para comprobar que la oferta es válida, otros apenas lo miran y en un par de locales con ver que tienes el móvil en la mano ya te hacen la oferta (me guardo para mí estos sitios :p).

Además, en algunos me daban wifi sin problemas, en otros me dicen que como me ha salido gratis no me lo pueden dar.

Algo gracioso que me ocurrió este fin de semana que vino a Barcelona mi hermano pequeño fue que él tiene iPhone pero aun no tiene conexión 3G, por lo que le hacía falta tener wifi para poder hacer checkin y reclamar la oferta. Primero pedí yo el café gratis, les pedí el password del wifi, se lo di a mi hermano y pidió su café gratis. ¡Mola pedir el wifi que amablemente te dan para poder sacarles otro café gratis!

No solo de Starbucks vivo (aunque lo parece), también probé la oferta que hay en H&M que consiste en un 20% de descuento en tu compra.
Mi hermano eligió dos prendas (por valor de unos 35€), vamos a la caja, enseñamos el móvil y comienza la fiesta.

La primera reacción del dependiente fue mostrar cara de pánico, transmitiendo muchísima confianza sí señor.
Lo siguiente es que después de alucinar un poco y tener delante la dura tarea de descontar un 20% nos dice lo siguiente:

“Chicos, me temo que no voy a poder haceros el 20% de descuento de todo, os tengo que hacer el 20% de cada cosa.”

Plas. Plas. Plas. Para enmarcar.
Nuestra contestación obviamente es la de decirle que es lo mismo, a lo que él, después de pensárselo unos segundos parece comprender.

Además no acaba ahí la cosa.
Después de unos minutos de pelearse con la caja registradora para aplicar el descuento, nos dice el precio y nos fijamos que el descuento ha sido de 80 céntimos. Repito que era una compra de unos 35€ y que hay un 20% de descuento.
Mi hermano y yo nos miramos, miramos al dependiente y vemos que no para de mirar al ticket y a la caja intuyendo que hay algo raro.
Al cabo de unos segundos por fin dice algo:

“Creo que… (pausa de otros segundos)… no está bien.”

¿De verdad crees que no está bien? ¿Crees?
No me gusta burlarme de la gente, pero en serio, da pena ver a gente así atendiendo y otras personas mucho más espabilados pero sin “look de moderno” en su casa y en el paro.
Al final tuvo que venir otro chico y nos lo resolvió en un par de minutos.

En fin, que es toda una aventura lo de Facebook Ofertas de momento, ¡una aventura divertida!

¿Vosotros ya le habéis dado uso?

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