troll

Hace poco ocurría un hecho en Twitter que de la noche a la mañana se convirtió en un fenómeno de masas. El caso es que un personaje famoso cerraba su cuenta de Twitter y lo hacía insultando a los usuarios de esta red social.

No daré nombres ni links para no darle más bombo a ese personaje, pero creo que el 99’99% de los que estáis leyendo esto sabéis quién y qué es.

De verdad que no entiendo todo el revuelo sobre el tema, estoy seguro que ni la mitad de la gente a la que sigo seguía a esta persona, pero se ve que todos se dieron por ofendidos y le contestaban directamente, o hacían coña sobre lo sucedido inventándose hashtags (nada graciosos según mi opinión).

¿Y a qué viene todo este rollazo? Pues a una de las máximas de internet: “don’t feed the troll”, que traducido sería: “no alimentéis al troll”, o sea, que a este tipo de personas que lo que buscan es liarla porque sí, lo mejor es no hacerles ni caso y no darle tanta trascendencia al tema.

Además que no ofende quien quiere sino quien puede, y a mí lo que pueda decir un “señor” que ni seguía en Twitter, ni me interesa su carrera, ni me caía bien, me da exactamente lo mismo. No me di por aludido con sus palabras.
Entiendo que otros si os deis por aludidos y os ofendan, pero responderle, seguir con el pique y hacerlo más grande es lo peor que se puede hacer.

Y no sólo con este tipo de gente que van de rock stars por la vida y se creen más chulos que nadie, sino con cualquiera. Dejadles en paz, no les hagáis creer que son más importantes de lo que ellos piensan.

Imagen cortesía de kevindooley con licencia Creative Commons.

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