dinero

No quería dejar que acabara esta semana sin dar mi opinión sobre el gran tema de estos días, el NO a la “Ley Sinde”.

Este no “me llena de orgullo y satisfacción” a todos los niveles. Se ha demostrado quién es la única fuerza política de este país que sigue lamiendo las partes al lobby musical y “cultural” haciendo oídos sordos a los ciudadanos. Que hayan perdido me parece una bofetada en la cara de dimensiones gigantescas. El colofón sería la dimisión de Sinde como ministra, pero en este país de pandereta no dimite ni el tato así que no me hago ilusiones.

El caso es que me alegro por varios motivos, y ninguno de ellos es porque podré seguir bajando todo gratis y sin pagar.
Como ya os he comentado en otras ocasiones, aunque cada vez sea más fácil encontrar todo gratis en la red, cada vez me doy cuenta de que pago por más cosas.

Yo no quiero el “todo gratis”, quiero que las grandes empresas se den cuenta de una vez por todas que el cambio lo tienen que dar ellos, un cambio en el modelo de negocio.
Es totalmente inadmisible que a día de hoy nos intenten colar un disco original por más de 15€, o que una película en DVD siga costando más de 20€ y en BluRay rozando los 30.

No son precios reales a día de hoy, quizá lo fueron hace 5 o 10 años pero hoy ya no. Y mientras sigan esos precios en vigor, yo seguiré bajándome la música y las películas LEGALMENTE desde mi ordenador, y encima a toda velocidad gracias a la conexión de 50 megas que tengo.

Sin embargo, como decía, cada vez compro más cosas, pero cosas que veo que tienen un precio acorde a los tiempos. Aplicaciones para Mac, iPhone e iPad, suscripciones a servicios web… son cosas que suelen tener precios mucho más ajustados y de las que pago sin ningún tipo de “resquemor” o sentido de que me están timando. No tengo el jailbreak en mis dispositivos de Apple porque para las cosas que uso de verdad no me importa pagar lo que cuestan siempre que sean precios “reales”.

Me dan vergüenza los artistas que salen ahora quejándose del dinero que pierden o de lo que les robamos los “piratas”, véase el caso de Alejandro Sanz. Que se dejen de discos recopilatorios cada dos años con duetos con las estrellitas del momento y que trabajen de verdad.

Ahora es cuando verdaderamente se demuestra quién es un verdadero artista (músico, director, actor…) y quién es un vago que vive de las rentas, por lo que al final: la verdadera Cultura WINS.

Imagen cortesía de pfala con licencia Creative Commons.

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