He de reconocer que en cuanto a programas para ordenador siempre he sido de los de no pagar y buscar la alternativa en descarga directa o vagueando. 
Ni me molestaba en averiguar si el programa que buscaba tenía una alternativa en software libre o si el precio no era muy caro, me limitaba a buscarlo y descargarlo.

Pero algo está cambiando. Desde que tengo Mac, y sobre todo desde que volví a instalar desde cero al comprar Snow Leopard me estoy dando cuenta de que si el programa que busco es de pago, antes que fusilarlo busco una alternativa libre. No sé por qué. No estoy diciendo que Apple sea tan guay que hace que piratee menos, esto no va por ahí, no soy tan fanboy.
Tampoco quiero ir ahora de súper legal, el Photoshop lo tenemos todos y a ver cuántos lo han pagado, que vale una pasta. Aun así he encontrado una alternativa, Pixelmator, a un precio realmente asequible.

Y no sólo se limita a programas para el MacBook, desde que me compré el iPhone 3GS, me negué a seguir haciendo el jailbreak. Ya que había pagado una pasta a Movistar por el teléfono, pasaba de ir a remolque del Dev-Team y compañía. No he vuelto a hacer el famoso jailbreak y las aplicaciones que quiero las pago muy gustosamente.

Hace cosa de un año, alguien me dice que estoy escribiendo esto y no le creo. Lo curioso es que no atiende a nada en especial, no estoy cobrando más que antes y no me sobra el dinero precisamente. Al menos no es algo malo y me contenta saber que alguien que se ha currado tanto una aplicación a la que le voy a dar un buen uso gane dinero a cambio de mi disfrute personal.
Es tan curioso que sólo me pasa con los programas para el blanquito y el iPhone, la música la sigo obteniendo gratis total y sin ningún remordimiento.

Curioso que es uno.

Imagen cortesía de Pfala.

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