estatua de la libertad

Los días pasan demasiado rápido, ya hemos pasado el ecuador del viaje 🙁

Después del típico desayuno en el hotel, hemos ido a Battery Park andando para ir a ver la Estatua de la Libertad. Había bastante gente pero en poco menos de una hora hemos hecho toda la cola y el barco zarpaba en dirección a la mini isla de la Estatua. Durante la cola pasas por un control como en el aeropuerto, tienes que dejar tus objetos en una bandeja, te quitas el cinturón… muy seguro todo.

La isla de la Estatua no tiene nada (a parte de la propia Estatua claro). En menos de media hora la hemos recorrido, nos hemos hecho las pertinentes fotos y hemos vuelto al barco. Antes de ir a Manhattan, el barco hace parada en la isla de Ellis, donde está el museo del inmigrante. No es parada obligatoria (te puedes quedar en el barco para ir directamente a Manhattan), pero es muy recomendable. En el museo puedes ver fotos, relatos y objetos de los primeros inmigrantes que llegaron a Nueva York hace muchísimos años. Lees historias muy duras y tristes de por qué esos inmigrantes dejaban sus países para vivir el sueño americano, y muchos lo consiguieron.

estatua de la libertad

museo del inmigrante

Luego de esto, hemos vuelto a Manhattan y hemos ido directamente a comer. Hemos ido a Union Square para comer en Repbulic, un sitio que nos habían recomendado como uno de los mejores restaurantes para probar noodles de todo Nueva York, y a mi parecer, así lo es, ¡estaban buenísimos! Tenían noodles de todo tipo y la verdad que estaban muy buenos, además hacían unas bebidas frías riquísimas. Es bastante barato y de verdad que merece la pena probarlo.

noodles del Republic

Después de comer hemos subido en metro hasta la 59, donde hemos vuelto a coger provisiones de chucherías de Dylan’s y luego hemos subido por la 5ª Avenida hacia arriba, en pleno Upper East Side, una de las zonas pijas de la ciudad. Se nota que la gente que vive allí está forrada, las casas, los portales, los porteros… muy Gossip Girl.

Hemos llegado al Museo Metropolitano, más conocido como el MET, y nos hemos sentado en sus míticas escaleras a descansar. Justo cuando íbamos a entrar, estaban cerrando. Esto no nos ha desanimado y hemos seguido subiendo por la 5ª hasta encontrarnos con el Guggenheim, que tiene un edificio espectacular. No hemos entrado, nos reservamos para ir al MET otro día.

MET
(A ver si me veis en la foto de arriba)

museo guggenheim

Ya no sabíamos que más ver en el Upper East, así que hemos bajado a la 5ª con la 59 para hacer alguna comprita más, y luego hemos vuelto al hotel.
El plan era cenar en un mejicano que había cerca y luego ir al 230 Fifth, un lugar para tomar copas en la terraza de uno de los rascacielos de la 5ª Avenida, todo un lujazo.

Pero el plan se ha torcido un poco, el mejicano estaba cerrado, así que hemos vuelto a donde cenamos anoche, el Café Gitane (que nos encantó) en pleno NoLita, y luego estábamos tan cansados que dejamos lo de tomar copas para mañana, ¡así que mañana será cuando continúe el relato!

Recordar que tenéis la guía completa del viaje en el siguiente enlace.

Share