met

Octavo día en Manhattan, el final está muy cerquita pero seguimos disfrutando a tope.

Teníamos pendiente la visita al MET, que ya llevábamos queriendo ir un par de días pero siempre se nos hacía tarde. Así que para evitarnos sorpresas fue lo primero que hicimos.
Para la entrada te piden un donativo, el recomendado era de 25$ para adultos, nosotros pagamos 20$ cada uno.

Es impresionante el museo, primero por lo grande que es, y luego por la cantidad de obras de arte y de estilos que tiene. Había una zona de la Edad Media, con armaduras de caballeros (increíble como podían andar con ellas puestas), otra de Asia, Egipto

caballeros

En cuanto a los cuadros, tienen obras de Picasso, Van Gogh, Goya… vamos de los mejores. No soy demasiado fan del arte, me gusta lo justo, pero aluciné con estas obras. Había una exposición del diseñador Alexander McQueen dentro del museo y la cola para verla recorría casi todos los pasillos.

van gogh
van gogh

Luego llegamos a la zona de arte moderno. Después de llevar casi dos horas viendo obras maestras de arte clásico, fue un auténtico bajón. Había cosas muy bonitas, algo de Warhol, Lichtenstein… pero había otras “obras” que me cabreaban.
¿Cómo puede estar expuesto en el MET un cuadro que literalmente son dos brochazos rojos encima de un lienzo blanco? Había otros que simplemente eran lienzos de un único color, ¡¿WTF?!
Había otra “obra” a la que no hice foto, pero que lo más parecido que he encontrado es lo siguiente:

Homer Simpson artista

Y me quedo con la de Homer por cierto.

arte moderno

Como digo había obras de arte moderno chulísimas como la de arriba, pero la mayoría eran este tipo de cosas abstractas, que solo entienden los que las hacen (si es que hay que entenderlas), que me mosquean. Pero bueno, será culpa mía que no entiendo bien el arte.

Después del MET, fuimos a comer al Shake Shack de nuevo, cerca del Theater District, para hacer algo más de vida de ciudad, ya que llevábamos mucha caña de estos días y nos apetecía estar el día de tranquis.

Fuimos al cine a ver Cowboys & Aliens. La peli en sí, muy discretita, palomitera de verano, un poco WTF al final. Eso sí, Daniel Craig es un badass de cojones.
Pero lo mejor fue “la experiencia cine” en sí. Los que me conocen saben que me encantan los trailers de cine, y no exagero cuando os digo que se tiraron más de 20 minutos con trailers, y de los buenos encima. Disfruté como un enano. Esta sala en concreto, de los cines AMC, era súper cómoda, con las butacas muy acolchadas y ligeramente reclinables. 13$ nos costó la peli, unos 9€, no está mal para ser Nueva York.

Spiderman Broadway

Después de la película seguimos paseando por el Theater District (empieza en la 8ª con la 42), viendo los teatros donde se hacen varios musicales, el museo de cera Madamme Tussauds, donde estaba en la puerta el muñeco de cera de Samuel L. Jackson, ¡súper bien hecho!

samuel l. jackson

Paseamos un poco más por Times Square y nos fuimos al hotel para cambiarnos, nos esperaba la fiesta.
Cenamos en el Republic otra vez, el sitio de los noodles buenísimos, y luego fuimos al 230 Fifth.

El 230 Fifth es una discoteca que está en la azotea de un edificio de la 5ª Avenida. Para entrar tuvimos que hacer la típica cola en la que al llegar al final los porteros te escrutaban antes de dejarte entrar, a nosotros como íbamos bien vestidos no nos pusieron problemas, otro portero antes de subir nos pidió (como a todos) identificación y le enseñamos los pasaportes, ningún problema tampoco.

Nos metimos en el ascensor y bajamos en la última planta, la 20. El sitio era espectacular, pero lo mejor era salir a la terraza… ¡vaya vistas! Teníamos justo delante el Empire State, y un poco más lejos se veía el Chrysler. Como era de noche la iluminación era genial, había mucha gente, buena música y el sitio estaba ambientado un poco a lo hawaiano, con palmeras, madera, flores…

230 fifth

Las copas estaban entre 12 y 15 dólares (entre 9 y 12 euros), nada caras a mi parecer para estar en la mismísima 5ª Avenida con esas vistas. Lo mejor es que leía críticas ¡y la gente se quejaba de que eran caras las copas! Es indignante que en España en cualquier antro te cobren 8-9 euros por una copa de garrafón, y en un sitio bueno, de 15 euros no bajen, ¿pero que narices nos creemos? Da rabia la verdad.

Estuvimos un rato en la terraza pero se hacía tarde, teníamos que ver más cosas al día siguiente así que pillamos un taxi, volvimos al hotel y ¡a dormir!

Recordar que tenéis la guía completa del viaje en el siguiente enlace.

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