Creo que ya he comentado el tema alguna vez. Me refiero a la rabia y tristeza que da ver un blog sin comentarios.
Es curioso porque podemos tener más o menos visitas, pero lo que realmente miramos antes y a lo que le damos más importancia es al número de comentarios.
Podemos tener un artículo con récord de lecturas, pero si no vemos ningún comentario en él nos molesta y también nos da un poco de pena, por haberte currado un texto y que nadie lo comente.

Es algo que se viene notando desde hace meses, la revolución de los blogs ya no lo es tanto, la nueva palabra de moda es podcast. Salvo los blogs con solera y reputación, que se llenan de comentarios a los pocos minutos de haber publicado algo, no es difícil pasarte por blogs y ver que tienen cero comentarios.
Parece que ya nos hemos aburrido de ellos, o que los vemos como algo tan normal, tan “viejo”, que ni nos molestamos en dejar un comentario. Es como si diéramos tan por sentado que están ahí que nos olvidamos que detrás hay una persona poniendo toda su ilusión en el texto, que como no escuchamos su voz como en un podcast, no pensamos tanto en la persona que escribe.

Porque además, lo que me parece curioso es que yo leo blogs que sé que tienen muchas visitas, muchísimas, y entro cada día en ellos para leerlos porque son grandes sitios y o no hay comentarios o hay uno o dos, entre ellos el mío.
Extraña porque ahora también parece que tenemos todos en la boca el concepto de 2.0 y si no recuerdo mal, el 2.0 es el colaborar, que la gente aporte y que la comunicación sea bidireccional. Pero sin embargo cada vez volvemos más al 1.0 en ese sentido.

Dejando de hablar en general y centrándome en mi experiencia, que para algo este es mi blog personal, tengo pocos visitantes pero oye, sois fieles y venís todos los días.
Además varios soléis curraros comentarios en casi todas las entradas, aunque sea tarde y comentéis varios artículos a la vez.
Es posible que no os deis cuenta de lo que anima eso, el ver que me llega un email, entro en Mail para leerlo, poniéndome en lo peor porque siempre suele ser una factura de la iTunes Store o un email de listas de correo a las que estoy suscrito, pero no, ves que es un comentario en el blog y literalmente la cara me cambia y me alegro mucho.
Ese detalle tan insignificante de tomarte un minuto y escribir una pequeña respuesta puede marcar la diferencia. La de gente que habrá dejado su blog por no tener comentarios. No va a ser mi caso ya que tengo muchas ganas de llevar este blog adelante.

Y no penséis que esto es un lloro para que me comentéis en esta entrada o en las que están por venir. No va de eso, porque que yo tenga pocos comentarios entra dentro de lo normal siendo un blog pequeño y personal. Es algo que llevo viendo desde hace tiempo y me apetecía compartirlo con vosotros para ver si pensáis lo mismo o si soy sólo yo, que desde que he cruzado la línea de lector a escritor estoy más susceptible.

Foto cortesía de manuel h (mholm) con licencia Creative Commons.

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