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Como sabréis, hace más o menos un mes escribí un artículo en el que os decía que iba a empezar a utilizar el iPad en el trabajo. Tres semanas después os comentaba mis primeras impresiones con él. Fueron bastante satisfactorias, sobre todo gracias a Things

Pero si recordáis, el último articulo lo terminaba comentando que iba a comenzar a trabajar con un Mac, y eso ha cambiado todo, de hecho:

Voy a dejar de llevarme el iPad al trabajo

Desde hace dos semanas más o menos, como ya digo, tengo un Mac en el trabajo, más concretamente un MacBook Pro de 13 pulgadas.
Mi principal objetivo con el iPad era dejar de usar la típica libretita pequeña con la que iba a las reuniones y apuntar todos los datos importantes y tareas en Things.

Y como bien sabréis, Things también está disponible para Mac. El principio del fin del iPad en mi trabajo lo empecé a notar cuando, yendo a reuniones, en vez de coger el iPad cogía el MacBook. Al ser de 13 pulgadas y no pesar mucho no me cuesta nada llevarlo cada vez que me levanto, y su principal atractivo es el teclado físico.

Por mucho que puedas escribir rápido en iPad o iPhone, nunca será tan rápido ni tan eficaz como en un teclado real. Por lo que, teniendo que tomar notas y anotar tareas a gran velocidad mientras me hablan, nada más rápido que el MacBook.

Además, gracias a la simple combinación de dos teclas, puedo anotar una tarea en cuestión de segundos en Things de Mac sin tener la aplicación en primer plano.

Lo único bueno que podía tener el iPad era que me lo puedo llevar a casa al ser mío y sincronizarlo con el de mi MacBook blanquito, pero gracias a este post del blog de Wishu he conseguido que el Things de mi trabajo y el Things del Mac de mi casa estén siempre sincronizados gracias a los enlaces simbólicos y Dropbox.

Total, que de momento, y salvo que la cosa cambie o tenga otras necesidades, la aventura de mi iPad en el trabajo ha finalizado.

¿A alguno le ha pasado algo similar?

Imagen cortesía de Digitalnative con licencia Creative Commons.

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