Steve jobs apple logo

Estas son las primeras palabras que he escuchado hoy:

“Cariño… Steve Jobs ha muerto.”

Eran las 8 de la mañana y así es como me despertaba @eva_rodri, con la peor noticia que puede escuchar un fanboy como yo.
Sé que con estas cosas no se juega y sabía que era verdad, no una broma pesada o una pesadilla. Steve Jobs había muerto, joder.

No he tenido tiempo durante el día de escribir sobre esto, pero me imaginaba haciéndolo. Pensaba que sonaría ridículo cuando confesara que leyendo mi Google Reader mientras desayunaba me caían lágrimas de tristeza leyendo artículos sobre Jobs.
Pero a lo largo del día me he dado cuenta de que no estoy solo, de que lo que estaba sintiendo yo lo estaban sintiendo a la vez millones de personas en todo el mundo. Personas que creían firmemente en los valores de Steve y en su persona.

Es difícil escribir algo original cuando habrá decenas de miles de blogs que estén escribiendo artículos similares, pero me da igual, este es mi rincón, es mi casa y quiero hacerle este homenaje.

Decir que admiro a Steve Jobs es quedarme corto, y es curioso porque es alguien muy lejano a mi, pero a la vez muy cercano. Durante todo el día tengo en mis manos productos ideados por este gran visionario, por este luchador incansable del perfeccionismo.

Era un genio, tanto como creador como comunicador. Menuda gozada verle presentar las keynotes, cómo dominaba el escenario, las frases, las pausas, el énfasis en el momento justo. No en vano uno de mis sueños era poder ir a una keynote de las suyas en persona y poder verle en acción.

Su forma de transmitir su pasión por Apple era inmensa y poderosa. Era una persona que podía haber presentado un simple lápiz blanco con el logo de la manzana, y al día siguiente se venderían millones de ellos.

Si ha conseguido transmitir estos sentimientos a tanta gente fuera de Apple, estoy seguro de que internamente este sentimiento es muchísimo mayor, por lo que estoy muy tranquilo y confiado en el futuro de Apple, el legado de Steve está en buenas manos.

Ahora, más que nunca hay que recordar sus grandes discursos, sus frases míticas, y ponerlas en marcha. No quedarnos de brazos cruzados, “stay hungry, stay foolish”. Estoy convencido de que a todos nos iría mejor si pusiéramos en práctica sus consejos.

Te echaré de menos Steve, espero que por fin estés descansando en la nube que tanto amabas.

Imagen cortesía de Jonathan Mak.

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